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La FIFA aplicará nuevamente su código de conducta en el próximo Mundial para prohibir el ingreso de la bandera de Irán anterior a la revolución de 1979. Esta versión histórica incluye el león y el sol en la franja blanca central, a diferencia de la bandera oficial actual, que muestra símbolos e inscripciones islámicas. El organismo internacional argumenta que este emblema viola la regla que restringe materiales con contenido político, ofensivo o discriminatorio dentro de los estadios.

La medida repite las restricciones ya vividas en el Mundial de Qatar 2022, donde las autoridades locales confiscaron banderas históricas y mensajes críticos hacia el régimen de Teherán. En aquella ocasión, la cercanía diplomática entre Qatar e Irán influyó en el control estricto de la seguridad. Además, durante ese torneo se presentaron denuncias formales ante la FIFA por la supuesta presencia de agentes estatales iraníes que filmaban y vigilaban a los asistentes.

El conflicto se traslada ahora a territorio estadounidense, específicamente a Los Ángeles y Seattle, ciudades que albergarán los partidos de la selección iraní en la fase de grupos. La costa oeste de Estados Unidos concentra una de las comunidades de exiliados iraníes más grandes del mundo, conocida como «Tehrangeles». A pesar de la tensa situación geopolítica actual en Oriente Medio, la venta de entradas ha sido masiva, impulsada por el fuerte sentido de identidad de esta comunidad.

El principal desafío logístico radicará en cómo el personal de seguridad de los estadios implementará este veto sin violar las leyes locales. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya confirmó que trabajará bajo el marco de la Constitución y las leyes federales. Mientras tanto, la FIFA aclaró que sí permitirá la bandera de Palestina, debido a que corresponde a un miembro oficial de la federación internacional y no infringe sus normas.