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La aparente calma por la victoria 2-0 ante el Real Oviedo se desvaneció de inmediato en la zona mixta del Santiago Bernabéu. Kylian Mbappé compareció ante los medios visiblemente molesto por su suplencia e incendió el entorno del club al asegurar que Álvaro Arbeloa lo ha relegado a ser el cuarto delantero de la plantilla. El atacante francés detalló que el estratega le comunicó que se encuentra por detrás de Franco Mastantuono, Vinícius Júnior y Gonzalo García en el orden de prioridades, aceptando los minutos de juego con ironía y lanzando un fuerte dardo al modelo táctico actual al añorar públicamente la estructura que el equipo tenía bajo las órdenes de Xabi Alonso.

La respuesta de Álvaro Arbeloa no se hizo esperar en la conferencia de prensa posterior. El entrenador desmintió categóricamente al futbolista afirmando que «ni tengo cuatro delanteros ni le he dicho semejante frase», sugiriendo que el galo simplemente no entendió la charla previa al encuentro. De manera tajante, Arbeloa reafirmó su autoridad institucional al declarar que mientras se mantenga sentado en la silla de director técnico él decidirá quién juega sin importar el nombre del futbolista, argumentando además que haber dejado en el banquillo a Mbappé obedecía al puro sentido común para no asumir riesgos físicos innecesarios.

El trasfondo médico del delantero francés respalda parcialmente la postura del técnico. El pasado 24 de abril, Mbappé encendió las alarmas al salir de cambio ante el Real Betis, confirmándose posteriormente mediante un comunicado oficial del Real Madrid que sufría una lesión en el músculo semitendinoso de su pierna izquierda. Dicha dolencia muscular lo marginó del Clásico del 10 de mayo frente al Barcelona, una ausencia sumamente criticada por el madridismo tras difundirse imágenes del futbolista en un yate en Italia durante su proceso de rehabilitación, avivando los intensos abucheos que recibió por parte del estadio al ingresar de cambio en el minuto 68.

Este polémico cruce de declaraciones agrava una severa crisis de vestuario que ha fracturado por completo la interna del conjunto merengue. Apenas una semana antes de este incidente, el club se vio sacudido por una fuerte agresión física en los entrenamientos en la que el centrocampista francés Aurélien Tchouaméni golpeó a Federico Valverde tras una discusión verbal. El altercado terminó con el uruguayo hospitalizado y recibiendo puntos de sutura en la cabeza tras impactarse contra una mesa del vestidor, un reflejo de la altísima tensión que rodea al Real Madrid en un caótico cierre de temporada que ya forzó la convocatoria a elecciones anticipadas por parte de Florentino Pérez.