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Tras la visita oficial del presidente Donald Trump a China, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la nación asiática informó que la situación en Irán fue un tema prioritario en la agenda bilateral. Pekín calificó el conflicto como un suceso que «nunca debió ocurrir» debido al severo impacto que ha tenido sobre el crecimiento económico mundial, la estabilidad energética y la fluidez de las cadenas de suministro internacionales.

China dio una calurosa bienvenida al reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, enfatizando que el diálogo y la negociación son las únicas vías correctas, mientras que el uso de la fuerza representa un «callejón sin salida». El portavoz subrayó que, ahora que se ha abierto la puerta a la diplomacia, es vital alcanzar acuerdos sobre el programa nuclear iraní y garantizar la reapertura inmediata de las rutas marítimas para responder al clamor de la comunidad internacional.

Finalmente, el gobierno chino reafirmó su compromiso con la paz en Oriente Medio a través de las cuatro propuestas del presidente Xi Jinping y la iniciativa conjunta con Pakistán. El objetivo de Pekín es transitar de un cese al fuego temporal a una arquitectura de seguridad sostenible y duradera en la región del Golfo, actuando como un mediador constructivo que priorice la estabilidad global y el orden comercial frente a las tensiones militares.