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El gobierno de Cuba reaccionó este jueves al anuncio formal del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre una oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que la isla está dispuesta a «escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría», siempre que la ayuda esté libre de maniobras políticas. Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que, si la disposición es real y se ajusta a las prácticas internacionales, no encontrará obstáculos, subrayando que las prioridades urgentes son combustible, alimentos y medicinas.

La oferta estadounidense, reiterada recientemente por el secretario de Estado, Marco Rubio, plantea que la ayuda se distribuya a través de la Iglesia Católica y organizaciones independientes. Aunque el canciller Rodríguez calificó de «incongruencia» la generosidad de quien mantiene un endurecido bloqueo económico, aclaró que Cuba no tiene por práctica rechazar ayuda extranjera ni inconvenientes en trabajar con instituciones religiosas. No obstante, las autoridades cubanas reiteraron que la medida más efectiva para aliviar la crisis sería el desescalamiento de las sanciones financieras y energéticas impuestas por la administración de Donald Trump.