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Sergio Ramos ha alcanzado un acuerdo total para convertirse en el nuevo propietario del Sevilla FC junto al fondo de inversión Five Eleven Capital, liderado por el empresario argentino Martin Ink. La histórica operación se concretó en la capital andaluza tras una extensa reunión de más de nueve horas entre el exfutbolista, sus asesores legales y las familias de los máximos accionistas de la entidad, incluyendo a los Del Nido. El pacto estipula la adquisición de entre el 60% y el 80% del capital social del club.

El valor bruto de la transacción se ha fijado en unos 450 millones de euros (alrededor de 3,500 euros por acción). Sin embargo, la cifra final desembolsada sufrirá un ajuste directo tras la auditoría de compra (due diligence) realizada por la consultora KPMG, la cual determinó que la deuda neta auditable del equipo asciende a 85 millones de euros. Además, el consorcio asumirá la responsabilidad de la estructura financiera vigente, la cual incluye dos créditos previos solicitados a Goldman Sachs que suman 178 millones de euros.

La inestabilidad deportiva del Sevilla FC introdujo condicionantes estrictos en la negociación, ya que el equipo marcha decimotercero en LaLiga con 40 puntos, situándose a solo tres unidades de la zona de descenso a falta de tres jornadas para el final. Debido a este escenario crítico bajo la dirección técnica de Luis García Plaza, el contrato incluye una cláusula de penalización por descenso. Si el club pierde la categoría y cae a Segunda División, el precio de adquisición de las acciones experimentará una rebaja automática de entre el 20% y el 30%.

Con el principio de acuerdo institucional plenamente resuelto, los siguientes pasos se centrarán en la redacción y firma de los contratos notariales definitivos. Asimismo, la efectividad del traspaso de poderes queda estrictamente supeditada a las autorizaciones regulatorias obligatorias de LaLiga y del Consejo Superior de Deportes (CSD) de España. Una vez completada la transición, el grupo de Ramos proyecta ejecutar una ampliación de capital de entre 80 y 100 millones de euros para estabilizar las arcas de la entidad.