En una entrevista para el programa Los Periodistas, la nueva presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, definió la estrategia política del partido ante la coyuntura internacional y los retos electorales de 2027. Montiel fue tajante al señalar que el movimiento no caerá en excesos de confianza y anunció un plan de fiscalización sin precedentes para sus futuros aspirantes.
Filtros de seguridad y estrategia territorial
Para evitar la infiltración de la delincuencia, Montiel anunció que Morena someterá sus listas de aspirantes a una revisión estricta por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y el Instituto Nacional Electoral (INE). «La selección no será un concurso de popularidad; la honestidad es la prioridad», afirmó. Este blindaje se acompañará de una movilización masiva que pretende visitar 30 millones de viviendas y activar 70,000 comités seccionales.
Soberanía frente a injerencias externas
La dirigente condenó la reciente visita de la política española Isabel Díaz Ayuso, calificándola como un intento «desesperado» del PRIAN por buscar apoyo extranjero ante su desconexión con el pueblo mexicano. Asimismo, rechazó las acusaciones de EE. UU. contra figuras como Rubén Rocha Moya y calificó de «agravio nacional» la invitación de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, a agentes de la CIA para operar en su estado.
Definiciones políticas y futuro
Montiel desestimó la narrativa del «narcogobierno», tildándola de campaña mediática de una oposición incapaz de ganar en las calles. Durante una dinámica de respuestas rápidas, calificó a Alejandro Moreno como el político más desprestigiado y a Jorge Romero como jefe del «cártel inmobiliario». Finalmente, descartó cualquier aspiración presidencial: «Soy presidenta de Morena y estoy enfocada en mis tareas», sentenció.







