El presidente de EE. UU. acusó a Teherán de 47 años de agresiones y advirtió que, aunque Irán está «derrotado», Washington tiene listos nuevos ataques contra objetivos estratégicos y sus reservas de uranio.
En un tono desafiante y cargado de retórica nacionalista, el presidente Donald Trump reaccionó este domingo a la espera de los detalles de la contrapropuesta de paz enviada por Irán a través de Pakistán. A través de sus redes sociales, el mandatario republicano sentenció que el tiempo de las concesiones diplomáticas ha terminado, vinculando la situación actual con casi medio siglo de tensiones bilaterales.
El reclamo histórico: Trump arremetió contra el régimen de Teherán, acusándolo de haber «golpeado» a Estados Unidos durante 47 años mediante el uso de bombas, la muerte de ciudadanos estadounidenses y la represión violenta de su propia población. «Recientemente aniquilaron a 42,000 manifestantes inocentes… y se reían de nuestro ahora de nuevo gran país», escribió el mandatario, lanzando críticas colaterales a las administraciones de Barack Obama y Joe Biden por su manejo previo del conflicto.
Amenaza de nuevos ataques: En una entrevista paralela con la cadena ‘Full Measure’, el presidente reveló que la ofensiva militar estadounidense de febrero apenas cumplió con el 70% de sus metas:
- Objetivos pendientes: Trump aseguró que EE. UU. podría continuar ataques durante dos semanas más para completar el 30% restante de los objetivos militares identificados.
- Control del Uranio: Fue especialmente agresivo respecto a las reservas de uranio enriquecido de Irán, afirmando que Washington «se hará con ellas en algún momento» y amenazando con «hacer estallar» a cualquiera que intente acercarse a dichos depósitos.
Esta postura de «máxima presión» ocurre en un momento crítico: mientras la diplomacia busca una salida en Islamabad, la Casa Blanca mantiene el dedo en el gatillo, dejando claro que el entendimiento con Irán solo ocurrirá bajo los términos de fuerza impuestos por Washington.







