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Con una contundente votación de 140 votos a favor y 54 en contra, Péter Magyar tomó posesión como el nuevo primer ministro de Hungría. Este evento, celebrado en el marco del Día de Europa, marca un hito histórico al concluir con 16 años de gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán y su modelo de «democracia iliberal».

En su primer discurso, Magyar fue enfático: su mandato no solo busca un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema. Prometió restaurar el Estado de derecho y anunció la creación de la Oficina de Recuperación y Defensa del Patrimonio Nacional para investigar el desvío de fondos públicos hacia oligarcas. Además, confirmó que Hungría se integrará a la Fiscalía Europea para garantizar la transparencia en el uso de recursos comunitarios.

El nuevo Ejecutivo, compuesto por 16 ministros, priorizará el desbloqueo de 17,000 millones de euros en fondos de la UE y la reconciliación con Bruselas. Ante una multitud en la Plaza Kossuth, Magyar instó a los funcionarios nombrados por el régimen anterior a dimitir, declarando que el Parlamento ha vuelto a ser de los ciudadanos.