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Un informe desclasificado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sugiere que la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán fue un factor determinante en el atentado contra el presidente Donald Trump. Según la evaluación preliminar de la Oficina de Inteligencia y Análisis, fechada el 27 de abril, el sospechoso Cole Allen actuó motivado por «múltiples agravios sociales y políticos».

El documento, catalogado como «Nota de Incidente Crítico», concluye que el conflicto con Teherán «pudo haber contribuido a su decisión de llevar a cabo el ataque». Los analistas basan esta conclusión en las constantes publicaciones de Allen en redes sociales, donde criticaba severamente la intervención militar estadounidense en la guerra de Medio Oriente. El informe fue obtenido por la organización Property of the People y compartido con la agencia Reuters, revelando que el activismo extremista derivado de la política exterior fue el detonante de la violencia contra el mandatario.