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El legendario boxeador Mike Tyson ha intensificado su activismo para que el gobierno de Estados Unidos detenga el consumo masivo de alimentos ultraprocesados, a los cuales describe como «narcóticos» que están acabando con la vida de los jóvenes. A través de una impactante campaña publicitaria emitida durante el Super Bowl LX en febrero de 2026, Tyson advirtió que «la comida procesada mata» y urgió a la población a «comer comida real». Esta iniciativa forma parte del movimiento MAHA (Make America Healthy Again), liderado por el Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., con quien Tyson colabora estrechamente para reformar las políticas alimentarias del país.

La motivación de Tyson es profundamente personal, ya que atribuye la muerte de su hermana Denise, fallecida a los 24 años por un ataque al corazón, a la obesidad y los malos hábitos alimentarios. El ex campeón de peso pesado también ha compartido su propia lucha contra la adicción a la comida chatarra, revelando que llegó a pesar 345 libras y a sufrir depresión debido a su dieta. En sus declaraciones, Tyson enfatiza que casi el 79% de las calorías consumidas por los niños estadounidenses provienen de productos ultraprocesados, una cifra alarmante que supera con creces la de otros países desarrollados.

En el marco de esta colaboración gubernamental, se han implementado las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030, que priorizan proteínas integrales y grasas saludables mientras desaconsejan el azúcar añadido y los carbohidratos refinados. Tyson ha acompañado a Kennedy Jr. en conferencias de prensa para promover el sitio RealFood.gov, donde se detallan estas nuevas recomendaciones federales. El objetivo central es que el gobierno utilice su poder de compra para eliminar los químicos tóxicos y los procesados de los almuerzos escolares, hospitales y cafeterías militares.

Además de su cruzada contra la mala alimentación, Tyson ha instado al gobierno a reconsiderar el uso del cannabis como una alternativa medicinal y una herramienta para combatir la adicción a los «narcóticos alimentarios». A través de su marca Tyson 2.0, el boxeador defiende la legalización federal de esta sustancia, argumentando que puede ayudar a reducir la dependencia de medicamentos farmacéuticos y mejorar el bienestar general de la juventud.