En una reciente audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, celebrada a finales de abril de 2026, el psicólogo Carlos Díaz, uno de los principales imputados, reveló que el exfutbolista sufría de trastorno bipolar y trastorno narcisista de la personalidad. Según el testimonio del profesional ante el tribunal de San Isidro, estas patologías constituían un cuadro «comórbido» junto con sus adicciones crónicas, lo que complicaba significativamente cualquier abordaje terapéutico. Díaz subrayó que estas condiciones eran de carácter permanente y habían acompañado al astro durante gran parte de su vida adulta.
El profesional, que enfrenta cargos por «homicidio simple con dolo eventual», defendió su actuación asegurando que diseñó un plan de tratamiento basado en la abstinencia total de alcohol. Durante su declaración, Díaz relató que al conocer a Maradona en octubre de 2020 apenas 29 días antes de su fallecimiento, lo encontró bebiendo vino en un sillón, momento en el que intentó implementar medidas para controlar su consumo problemático. Asimismo, destacó que los exámenes toxicológicos post-mortem confirmaron que el exfutbolista murió tras 23 días sin consumir drogas ni alcohol, lo que el psicólogo presentó como una prueba del éxito parcial de su intervención.
Díaz describió a Maradona como un paciente «inestable e impredecible» y recordó el 18 de noviembre como un «día bisagra», cuando el ídolo decidió expulsar a todo su entorno de la casa en Tigre. El psicólogo argumentó que la complejidad del carácter de Diego, sumada a las tensiones constantes entre sus familiares y los profesionales de la salud, dificultaban el seguimiento de un protocolo médico convencional. Según su versión, él siempre buscó el bienestar del paciente y actuó bajo los lineamientos de la Ley de Salud Mental, la cual limita las internaciones involuntarias.
El proceso judicial, que se reanudó tras varias suspensiones técnicas, mantiene bajo la lupa no solo a Díaz, sino también al neurocirujano Leopoldo Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov. Mientras los imputados sostienen que Maradona falleció por causas naturales derivadas de un corazón dañado por décadas de excesos, la querella representada por sus hijas continúa denunciando negligencia médica y falta de cuidados adecuados en el entorno doméstico del astro. Se espera que el juicio continúe con más declaraciones testimoniales durante los próximos meses de 2026 para determinar la responsabilidad penal de los siete acusados.







