La confirmación del combate entre Saúl «Canelo» Álvarez y el camerunés-francés Christian Mbilli, pactado para el 12 de septiembre de 2026 en Riad, Arabia Saudita, ha provocado una reacción explosiva de David Benavidez. Durante una conferencia de prensa en Las Vegas, el «Monstruo Mexicano» arremetió contra la elección del tapatío cuestionando abiertamente el interés del público: «¿Quién quiere ver esa mi…a?», sentenció Benavidez, asegurando que nadie está pidiendo ese enfrentamiento y que se trata de otra táctica para evitar a los verdaderos retadores de élite.
La molestia de Benavidez radica en que este duelo permite a Canelo disputar el título mundial supermediano del CMB que actualmente ostenta Mbilli, un cinturón que quedó vacante tras el retiro de Terence Crawford y que el Consejo otorgó al invicto europeo a principios de 2026. Para Benavidez, esto es una maniobra estratégica del equipo de Álvarez para recuperar su estatus de campeón sin tener que aceptar el desafío que él mismo ha propuesto durante años, incluyendo una supuesta oferta de 150 millones de dólares que el tapatío habría rechazado anteriormente.
Deportivamente, el reto para Álvarez no es menor, ya que Christian Mbilli llega con un récord invicto de 29 victorias y un empate, destacando por un impresionante volumen de golpes y un 82% de efectividad en nocauts. A sus 35 años y tras recuperarse de una cirugía en el codo izquierdo, el mexicano busca redimirse en territorio saudí bajo el concepto «México vs. el Mundo». Sin embargo, críticos como Benavidez sostienen que, a pesar de las credenciales de Mbilli, el combate carece del reconocimiento masivo necesario para una figura de la talla del Canelo.
Mientras esta polémica escala, la atención de la afición también se divide con el próximo compromiso de Benavidez, quien se enfrentará a Gilberto «Zurdo» Ramírez el 2 de mayo de 2026 por los títulos de peso crucero. Este choque es visto por muchos como la verdadera pelea de alto riesgo que el tapatío está evitando, alimentando la narrativa de Benavidez sobre el declive del legado de Saúl Álvarez por su aparente «evasión» de los mejores exponentes de las 168 y 175 libras.







