El atletismo mundial vivió un cambio de era el pasado domingo 26 de abril en el Maratón de Londres, donde el keniano Sabastian Sawe hizo historia al detener el cronómetro en 1:59:30. Con esta marca, Sawe no solo rompió el récord mundial anterior de Kelvin Kiptum (2:00:35), sino que se convirtió en el primer ser humano en bajar oficialmente de la barrera de las dos horas en una competición abierta. Su hazaña, lograda a un ritmo impresionante de 2:49 por kilómetro, fue validada de inmediato por World Athletics, consolidando a Londres como el escenario del mayor logro en la historia de las carreras de fondo.

En reconocimiento a este logro sin precedentes, el presidente de Kenia, William Ruto, encabezó una ceremonia oficial en la State House de Nairobi para premiar al atleta. El gobierno keniano otorgó a Sawe un incentivo económico de 8 millones de chelines (aproximadamente 61mil dólares), desglosados en 5 millones por el récord mundial y 3 millones por la victoria en la carrera. Además, el mandatario le hizo entrega de un automóvil nuevo y un juego de placas personalizadas con la inscripción «01:59:30», simbolizando el orgullo de toda una nación por su nuevo embajador deportivo.

Más allá del premio gubernamental, el impacto financiero para Sawe tras su victoria en la capital británica ha sido masivo. Entre el premio por el primer lugar, los bonos por romper el récord del circuito y el histórico bono por el récord mundial, el atleta acumuló cerca de 355 mil dólares directamente de los organizadores del maratón. Analistas deportivos sugieren que, al sumar los incentivos privados de su patrocinador principal, Adidas, y nuevos contratos publicitarios, las ganancias totales de Sawe por esta única carrera superarán con creces el millón de dólares.
Como gesto de gratitud durante el evento, Sawe obsequió al presidente Ruto un par de tenis debidamente autografiadas. Este modelo de calzado, que ya es tendencia mundial por su ligereza y retorno de energía, pasará a formar parte del patrimonio deportivo del país. La hazaña de Sawe no solo representa un récord personal, sino que establece un nuevo estándar para la humanidad, demostrando que los límites que antes se consideraban infranqueables son ahora una nueva realidad en el asfalto.







