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La aldea de La Pedregosa despidió entre lágrimas a los 20 civiles asesinados tras la explosión de una bomba; la comunidad exige el fin de la guerra tras perder a líderes y trabajadores locales.

Bajo un cielo gris y entre caminos de tierra, el municipio de Cajibío se volcó este lunes a las calles para despedir a las víctimas del brutal atentado ocurrido el pasado sábado. Una caravana de motociclistas y cientos de vecinos con globos blancos acompañaron los féretros de los 20 civiles que perdieron la vida en el sector de El Túnel, en un ataque atribuido por el gobierno a las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lideradas por alias «Iván Mordisco».

Historias de una tragedia:

  • El fin de una «Chiva»: La comunidad llora la muerte de José Ciro Puliche, conductor del tradicional bus escalera que fue partido en dos por la onda explosiva. Durante tres décadas, Puliche fue el motor de la economía local, transportando café y frutas de los campesinos hacia los mercados.
  • Madres y Líderes: Entre las víctimas destaca Daniela Valencia Olín, una joven madre y activista comunitaria que deja a una niña de ocho años en la orfandad. Su muerte ha sido calificada por los vecinos como un golpe directo al tejido social de la aldea La Pedregosa.
  • Territorio de Paz: En las fachadas de las casas y sobre los vehículos de transporte se leyeron mensajes exigiendo respeto a la vida civil. Los habitantes enfatizaron que los asesinados eran «gente trabajadora que nada tenía que ver con la guerra».

Las autoridades colombianas mantienen una recompensa millonaria por el cabecilla Iván Mordisco, mientras que en el suroeste del país el duelo se mezcla con la indignación ante una violencia que parece no dar tregua a las poblaciones rurales.