En una entrevista cargada de adrenalina y confrontación para el programa 60 Minutes, el presidente Donald Trump detalló los momentos de incertidumbre que vivió durante el tiroteo en la Cena de Corresponsales. El mandatario ofreció un relato cronológico de cómo lo que parecía una gala rutinaria se transformó en un escenario de combate en cuestión de segundos.
El relato del asalto: «Tírese al suelo»
Trump explicó que, al iniciar el ataque, su primer instinto fue detenerse para observar el origen del caos. Sin embargo, la reacción del Servicio Secreto fue inmediata y tajante. «Por favor, agáchese. Por favor, tírese al suelo», le ordenaron los agentes mientras avanzaba inclinado hacia la salida. Tanto él como la primera dama tuvieron que dejarse caer al piso a mitad del trayecto para resguardarse.
Sobre el agresor, Cole Tomas Allen, Trump describió una velocidad atlética asombrosa: «Corría como para que la NFL lo contratara», aseguró, comparando al tirador con «un borrón» que recorrió 45 yardas antes de ser neutralizado. El presidente destacó que su esposa fue la primera en notar que los sonidos eran balas reales, mostrándose profundamente alterada por la situación.
Furia ante el manifiesto y rechazo a calumnias
La tensión alcanzó su punto máximo cuando el periodista cuestionó a Trump sobre las acusaciones de pedofilia vertidas en el manifiesto del tirador. El presidente explotó, calificando tales señalamientos como «basura» y asegurando estar totalmente exonerado. Visiblemente molesto, arremetió contra el entrevistador por dar lectura a esas líneas: «Es una vergüenza por leer eso», sentenció, vinculando el «discurso de odio» de los demócratas con la radicalización del atacante.
Crítica a la prensa y visión de seguridad
Trump descartó cualquier acercamiento con los medios, afirmando que la prensa y el Partido Demócrata «son casi la misma cosa». El mandatario aprovechó para presumir los logros de su administración en materia de seguridad, destacando la «frontera más fuerte» de la historia. Finalmente, reafirmó su intención de reprogramar la cena cancelada, asegurando que no permitirá que la agenda nacional sea dictada por «una persona loca».







