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México respalda la creación de herramientas urgentes de protección y presenta su ruta nacional de implementación; el acuerdo regional transita hacia la acción directa con perspectiva de género y justicia social.

La Cuarta Conferencia de las Partes (COP4) del Acuerdo de Escazú concluyó con acuerdos decisivos que transforman el tratado en un instrumento de acción inmediata para América Latina y el Caribe. El avance más significativo es el impulso a un mecanismo de respuesta rápida diseñado específicamente para proteger a las personas defensoras del medio ambiente, un grupo históricamente vulnerable en la región.

Participación y liderazgo de México:

  • Delegación Interinstitucional: Bajo el liderazgo de Mariana Boy Tamborrell (titular de la Profepa), México presentó su estrategia nacional que articula acciones de justicia ambiental a corto y largo plazo, la cual será sometida a consulta pública para asegurar su impacto en el territorio.
  • Justicia y Transparencia: La delegación mexicana, que incluyó a la Semarnat y la Cancillería, impulsó el fortalecimiento del Comité de Cumplimiento y el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC), donde nuestro país destaca como referente regional.
  • Inclusión Social: México incidió para que organizaciones de la sociedad civil y redes regionales tengan un asiento permanente en la toma de decisiones, garantizando que el acuerdo no se quede solo en el papel institucional.

Resultados clave de la Conferencia: Con la aprobación de 10 decisiones fundamentales, la COP4 consolidó la democracia ambiental como una condición indispensable para la paz en la región. Se formalizó la integración de la perspectiva de género como eje transversal para reducir brechas de vulnerabilidad y se estableció la nueva Mesa Directiva, que será encabezada por San Cristóbal y Nieves. Asimismo, se anunció que la COP5 se llevará a cabo en Panamá en abril de 2028.