El secretario de Salud, David Kershenobich, delineó la política sanitaria del Estado mexicano ante especialistas en Seguridad Nacional. El plan, instruido por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca consolidar un sistema preventivo, digitalizado y soberano, capaz de enfrentar el envejecimiento poblacional y la prevalencia de enfermedades crónicas.
Durante su ponencia en el Colegio de la Defensa Nacional, el secretario Kershenobich enfatizó que la salud es un componente esencial de la estabilidad y el bienestar del país. Ante mandos militares y estudiantes de maestría, señaló que el objetivo es transitar de un modelo de atención de enfermedades hacia una gestión integral del bienestar.
Los dos pilares del sistema y el reto demográfico
La política pública se articula en torno a dos ejes fundamentales: la salud colectiva (vacunación y vigilancia epidemiológica) y la atención médica (infraestructura y cirugía). Esta estructura responde a una realidad demográfica crítica:
- Enfermedades crónicas: Seis de cada diez mexicanos padecen diabetes o hipertensión.
- Transición demográfica: El aumento de la población adulta mayor exige una planeación institucional con enfoque a largo plazo.
- Prevención: Estrategias como «Salud Casa por Casa» para mayores de 65 años y la nueva Estrategia Nacional de Salud Mental para jóvenes son prioridades inmediatas.
Digitalización y Soberanía Sanitaria
Uno de los anuncios más destacados fue la creación de una credencial nacional de salud vinculada a un expediente clínico digital interoperable, lo que permitirá eliminar barreras administrativas entre instituciones. Además, el secretario detalló las acciones para fortalecer la eficiencia del sector:
- Compras Consolidadas: Implementación de compras bianuales de medicamentos para garantizar el abasto.
- Protocolos PRONAM: Estandarización de la atención médica basada en evidencia científica en todo el territorio.
- Soberanía Tecnológica: Fortalecimiento de Birmex para la producción nacional de vacunas, medicamentos y dispositivos médicos de alta tecnología.
«Queremos una salud que permita soberanía, atención médica con calidad y eficiencia», concluyó Kershenobich, reafirmando que el camino hacia el Servicio Universal de Salud se construye garantizando primero lo esencial para ampliar gradualmente los derechos de toda la población.









