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A menos de dos meses del inicio de la Copa del Mundo 2026, la administración de Donald Trump ha intensificado la presión sobre la FIFA para que la selección de Italia reemplace a Irán en el torneo. La solicitud formal fue confirmada por Paolo Zampolli, enviado especial de Estados Unidos para alianzas globales, quien declaró al Financial Times que ha sugerido tanto a Trump como a Gianni Infantino la inclusión de la «Azzurri». El argumento principal se basa en el «pedigrí» histórico de Italia, cuatro veces campeona del mundo, y su posición como la selección mejor rankeada que no clasificó tras caer en el repechaje ante Bosnia y Herzegovina.

Detrás de este movimiento deportivo yace un complejo trasfondo geopolítico que busca reparar la relación entre Washington y Roma. Las tensiones entre Donald Trump y la Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, aumentaron recientemente tras las críticas del mandatario estadounidense hacia el Papa León XIV en el contexto del conflicto bélico con Irán. De acuerdo con reportes internacionales, el gobierno de EE. UU. ve en la invitación de Italia al Mundial una oportunidad estratégica para limar asperezas diplomáticas con uno de sus aliados europeos más cercanos.

Por su parte, la participación de Irán permanece en un limbo legal y de seguridad debido a la guerra en Medio Oriente. Aunque el gobierno iraní emitió un comunicado este 22 de abril afirmando que su equipo está «totalmente preparado» para competir, previamente habían expresado dudas sobre la seguridad de sus jugadores en suelo estadounidense tras ataques militares. La FIFA ya rechazó la petición de Irán de trasladar sus sedes de Los Ángeles y Seattle hacia territorio mexicano, una medida que los organizadores calificaron como logísticamente imposible a estas alturas.

Pese a la presión política de la Casa Blanca, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha mantenido una postura firme a favor de la integridad del torneo. En declaraciones recientes, Infantino ratificó que Irán jugará «con seguridad» en el Mundial, subrayando que el deporte debe actuar como un puente de paz y mantenerse fuera de los conflictos políticos. No obstante, fuentes cercanas al organismo rector no descartan un «Plan B» en caso de un retiro de último minuto, lo que mantiene viva la esperanza de la afición italiana a solo 49 días del partido inaugural.