MUXIMA, ANGOLA – En el marco de su Viaje Apostólico por África, el Papa León XIV presidió este domingo 19 de abril la oración del Santo Rosario en la explanada del Santuario de “Mama Muxima”. Ante una multitud integrada por jóvenes, miembros de la Legión de María y devotos, el Santo Padre ofreció un mensaje centrado en la paz, la justicia social y el papel de la Iglesia joven en la construcción de un mundo nuevo.
La frescura de la fe en el «Corazón de Angola»
El Pontífice destacó la importancia histórica y espiritual del santuario, dedicado a la Inmaculada Concepción pero conocido popularmente como la «Madre del Corazón». El Papa elogió la vitalidad de la Iglesia angoleña, señalando que en este lugar sagrado se siente la fuerza del Espíritu y la frescura de una fe que ha sostenido al pueblo en momentos de profunda alegría y también de dolor.
Un compromiso con los más vulnerables
Inspirado en el corazón maternal de María, el Papa León XIV hizo un llamado urgente a la acción concreta por el bienestar común:
- Dignidad humana: Instó a los fieles a trabajar para que a nadie le falte alimento, educación adecuada para los niños y cuidados para los enfermos.
- Justicia para los ancianos: Pidió garantizar que los adultos mayores vivan con serenidad sus años de madurez.
- Misión del Rosario: Definió la oración no solo como una devoción, sino como un compromiso para amar a cada persona de manera generosa, especialmente a los más pobres.
El desafío para la juventud: Constructores de paz
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, el Santo Padre vinculó el proyecto físico de construcción del nuevo santuario con una misión espiritual y social mayor. Los exhortó a ser «ángeles-mensajeros» de vida y a trabajar en un proyecto global para erradicar la guerra, la miseria y la deshonestidad.
«También a ustedes la Madre del Cielo les confía un gran proyecto: el de construir un mundo mejor, acogedor, donde ya no haya guerras, ni injusticias», sentenció el Pontífice.
La ceremonia concluyó con una invocación en lengua local, reforzando el vínculo de la Santa Sede con las raíces culturales de Angola, y un llamado final a que el amor triunfe sobre la violencia en todas las estructuras de la sociedad.







