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JERUSALÉN – Este domingo, las fuerzas de defensa israelíes difundieron un mapa detallando su despliegue operativo en territorio libanés, confirmando el control sobre decenas de poblaciones, la mayoría de ellas evacuadas. Este movimiento ocurre apenas unos días después de la entrada en vigor del alto el fuego pactado con el grupo Hezbolá.

Profundidad y objetivos de la zona de amortiguación

El despliegue israelí establece una línea de control que se extiende de este a oeste, con una profundidad de entre 5 y 10 kilómetros desde la frontera hacia el interior del Líbano. De acuerdo con el comunicado oficial, el objetivo de esta zona de amortiguación es desmantelar la infraestructura logística de Hezbolá para prevenir amenazas directas contra las comunidades del norte de Israel.

Para consolidar este perímetro, el ejército ha empleado cinco divisiones en coordinación con la Armada israelí. Las autoridades militares justificaron la destrucción de aldeas libanesas en el área bajo el argumento de protección nacional, una estrategia de control territorial que Israel ya ha implementado previamente en regiones de Siria y en la Franja de Gaza.

Situación humanitaria y restricciones de retorno

A pesar del cese de hostilidades, la situación para los desplazados sigue siendo incierta. Al ser cuestionado sobre el retorno de los civiles a sus hogares, el ejército israelí se negó a emitir comentarios. Fuentes de seguridad libanesas reportan un panorama complejo:

  • Acceso limitado: Mientras que algunos civiles han logrado entrar a aldeas situadas al norte de la línea establecida, las fuerzas israelíes mantienen un bloqueo estricto en la mayoría de las localidades ubicadas al sur de dicha demarcación.
  • Estado de las poblaciones: La gran mayoría de los pueblos bajo control israelí se encuentran actualmente en condición de abandono debido a la intensidad de los ataques previos y la destrucción de infraestructura.