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Una investigación de meses expone foros en Telegram y sitios porno donde miles de hombres intercambian consejos sobre sedantes, graban abusos y monetizan la violación de sus parejas inconscientes.

Lo que comenzó con el estremecedor caso de Gisèle Pelicot en Francia (drogada por su esposo para ser violada por más de 70 hombres) ha resultado ser apenas la punta del iceberg. Una investigación de CNN As Equals ha sacado a la luz una red global —viva y activa en 2026— de comunidades digitales dedicadas a la Agresión Sexual Facilitada por Drogas (DFSA) cometida por parejas sentimentales.

El horror detrás de la pantalla: A través de grupos de Telegram con nombres clave como “Zzz”, miles de usuarios de todo el mundo operan bajo una dinámica de «hermandad» criminal. En estos espacios, los agresores no solo comparten fotografías de sus parejas sedadas, sino que imparten «clases» sobre:

  • Dosis y sustancias: El uso de medicamentos controlados como el Zolpidem para dormir a sus esposas sin dejar rastro.
  • El «Eyecheck»: Una práctica donde graban el momento en que levantan los párpados de las mujeres para confirmar que están totalmente inconscientes antes de proceder al abuso.
  • Venta de sustancias: Individuos que ofrecen «líquidos para dormir» sin olor ni sabor, con envíos a cualquier parte del mundo.

Testimonios que rompen el silencio: La investigación presenta voces como la de Zoe Watts, cuyo esposo trituraba el medicamento de su hijo en su té nocturno para violarla durante años. Las sobrevivientes coinciden en una realidad aterradora: el agresor no es un extraño en un callejón, sino la persona que duerme a su lado. El estigma y el «gaslighting» (hacerles creer que están locas o que lo imaginaron) son las herramientas principales para mantener el crimen en la sombra.

Justicia en proceso: Como resultado directo de este seguimiento, las autoridades en Polonia detuvieron este mes a un hombre identificado como «Piotr», quien alardeaba en estos grupos sobre los abusos a su esposa. El sujeto ya admitió los cargos de violación agravada y enfrenta hasta 20 años de prisión. Sin embargo, plataformas como Motherless y diversos canales de Telegram siguen albergando miles de videos bajo protecciones legales de «puerto seguro», dificultando su cierre definitivo.