El secretario Jesús Esteva Medina reconoció la trayectoria de los galardonados; destaca la contribución a la infraestructura educativa del Ing. De Pablo y la dimensión emocional y estética de la obra del Arq. Quijano Axle.
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Esteva Medina, encabezó la entrega de los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura 2024, los cuales fueron entregados al ingeniero Francisco de Pablo Galán y al arquitecto Augusto Quijano Axle.




Desde el Palacio Postal Mexicano, el titular de la SICT reconoció la trayectoria de los ingenieros, a quienes consideró como una memoria viva de un país que se ha construido con inteligencia, esfuerzo y responsabilidad asumida.
“Hoy no solo entregamos un reconocimiento, hoy nos reunimos para mirar con gratitud lo que permanece, para nombrar lo que trasciende, para honrar aquello que aún frente al paso del tiempo se convierte en vida, porque, como decía Lao Tsé, el agradecimiento es la memoria del corazón y hoy precisamente recordamos con el corazón”
Mencionó.
Esteva Medina sostuvo que el trabajo del ingeniero Francisco de Pablo ha dejado huella y destacó su contribución en infraestructura educativa, escuelas, espacios de aprendizaje y entornos donde niñas, niños y jóvenes no solo reciben conocimiento, sino construyen futuro.
“Ahí, en esos muros que resguardan sueños, en esas aulas donde se forman ciudadanos, su obra adquiere una dimensión distinta, se vuelve semilla, porque construir infraestructura educativa no sólo es levantar un edificio, es abrir oportunidades. Y en ese acto profundamente humano, su obra trasciende lo material para convertirse en una vida compartida”.
Respecto al arquitecto Quijano, mencionó que su arquitectura recuerda que el espacio también puede emocionar, que la luz, el silencio y la forma pueden dialogar con lo más íntimo de nuestra condición humana.
“Sus obras no solo se recorren, se viven, invitan a detenerse, a contemplar, a reconocernos. En ella habita esa religiosidad implícita de la que hablaba Barragán, una dimensión donde lo cotidiano se vuelve significativo, donde la belleza es una necesidad del espíritu”
Finalizó.







