La jueza del Tribunal Superior de Los Ángeles desestimó formalmente la solicitud de una orden de restricción contra el receptor de los Rams, Puka Nacua, luego de que la demandante, Madison Atiabi, decidiera retirar la petición. Atiabi acusaba al jugador de haberla mordido en el hombro y proferir insultos antisemitas durante una reunión en la víspera de Año Nuevo. La decisión de detener esta medida de protección inmediata ocurrió durante la audiencia programada para el 14 de abril de 2026.
El abogado de la demandante explicó que el retiro de la orden de restricción se debe a que Nacua ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación integral en marzo. Según la parte acusadora, el hecho de que el atleta esté buscando ayuda profesional para «mejorar su comportamiento y crecimiento personal» reduce la necesidad de una medida de alejamiento urgente en este momento. La defensa del jugador confirmó que este tratamiento comenzó incluso antes de que las acusaciones se hicieran públicas.
A pesar de este avance, el panorama legal para la estrella de la NFL sigue siendo complejo, ya que la demanda civil por agresión, lesiones y violencia de género continúa activa. Este proceso busca una compensación económica por daños y perjuicios, y no se ve afectado por la cancelación de la orden de restricción. Asimismo, la Fiscalía de la Ciudad de Los Ángeles mantiene bajo revisión el caso para determinar si se presentarán cargos criminales de manera independiente.
Por su parte, el equipo legal de Puka Nacua ha negado categóricamente todas las acusaciones, calificándolas de un intento de extorsión y difamación. Los abogados aseguran que cuentan con testimonios que desmienten la versión de la demandante y planean presentar una contra-demanda en las próximas semanas. Mientras tanto, se espera que Nacua complete su programa de rehabilitación a tiempo para integrarse a los entrenamientos de los Rams en mayo.







