El diputado federal de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, señaló que, aunque se ha avanzado en el diálogo sobre inversiones mixtas, la banca de desarrollo presenta áreas de oportunidad para movilizar recursos hacia vivienda, el sector agropecuario y la infraestructura.
El legislador recordó que, a diferencia de la banca comercial, la de desarrollo tiene como finalidad principal impulsar el desarrollo económico de un país, independientemente de las utilidades financieras que pudiese obtener.
En este sentido, Nacional Financiera (Nafín), el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) tienen mandatos precisos: financiar a micro, pequeñas y medianas empresas, al comercio exterior y a la infraestructura subnacional, respectivamente. Su función es asumir riesgos que la banca privada no cubre, con criterios de rentabilidad ajustada por riesgo y objetivo de rentabilidad financiera y social simultáneos.
Ramírez Cuéllar señaló que, si bien la banca de desarrollo cumple un papel estratégico, enfrenta dos retos que conviene corregir. El primero es evitar que su actividad sustituya innecesariamente al crédito comercial en lugar de complementarlo. El segundo es disminuir la proporción de cartera invertida en títulos gubernamentales para canalizar más financiamiento a la economía real.
El diputado propuso, entre otras medidas, establecer metas cuantificadas sectoriales (vivienda, agro y obra pública) para la banca de desarrollo 2026-2030; reorientar carteras hacia vivienda, campo e infraestructura local. Priorizar esquemas mixtos para proyectos de vivienda de interés social, tecnificación y cadenas de valor agropecuarias, y mantenimiento/modernización de infraestructura municipal.
Asimismo, impulsar la transparencia, evaluación y rendición de cuentas. Implementar métricas públicas de impacto social y financiero por proyecto y realizar auditorías independientes periódicas.







