El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está considerando seriamente la reanudación de «ataques militares limitados» contra objetivos estratégicos en Irán, según reveló este domingo el Wall Street Journal (WSJ). Esta medida se sumaría al bloqueo total del Estrecho de Ormuz anunciado previamente por el CENTCOM, en un esfuerzo por forzar a Teherán a aceptar las condiciones de Washington tras el fracaso de las negociaciones en Islamabad.
Las opciones estratégicas de la Casa Blanca
De acuerdo con funcionarios y asesores cercanos a la presidencia, el plan de Trump contempla cuatro vertientes críticas:
- Ataques de precisión: Aunque se contempla una campaña de bombardeos a gran escala, la opción más viable por ahora son los ataques limitados contra puntos neurálgicos. Trump fue explícito al respecto: «Odiaría hacerlo, pero es su agua, sus plantas desalinizadoras, sus centrales eléctricas, que son muy fáciles de atacar».
- Presión a aliados: El mandatario busca que el bloqueo sea el catalizador para que sus aliados asuman la responsabilidad de una escolta militar prolongada a través del Estrecho de Ormuz en el futuro, aligerando la carga operativa de EE. UU.
- Diplomacia bajo fuego: Pese a las amenazas de destruir infraestructura, los asesores insisten en que Trump «sigue abierto» a una solución diplomática, siempre que Irán ceda ante el «maximalismo» denunciado por el canciller Araghchi.
- Control del crudo: El bloqueo y la amenaza de ataque han disparado los precios del petróleo estadounidense por encima de los 105 dólares por barril, una cifra que no se veía en años y que pone en alerta a los mercados globales.
La estrategia de Trump parece ser el uso de una «máxima presión física» para compensar el estancamiento en la mesa de negociación de Pakistán. Al amenazar las centrales eléctricas y plantas desalinizadoras, Washington apunta al corazón de la estabilidad social de Irán, elevando el costo de cualquier resistencia militar iraní en el estrecho.






