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En una edición que pasará a la historia por su dramatismo y velocidad, el belga Wout van Aert (Visma-Lease a Bike) se alzó este domingo con la victoria en la París-Roubaix 2026. Tras 259 kilómetros de lucha contra el pavés, Van Aert logró imponerse en un sprint de infarto dentro del icónico velódromo, consiguiendo así su primer «pedrusco» y saldando una deuda pendiente con la carrera que más se le había resistido en su trayectoria profesional.

El desenlace de la competencia estuvo marcado por un duelo épico frente a Tadej Pogacar. El esloveno, que buscaba completar la hazaña histórica de ganar los cinco Monumentos del ciclismo, lanzó ataques feroces en los sectores de Carrefour de l’Arbre, pero no logró despegarse del belga. Al llegar al velódromo, la potencia de Van Aert fue superior, dejando a Pogacar con la miel en los labios y postergando su ingreso al selecto club de los máximos ganadores de la historia.

La carrera no estuvo exenta de incidentes para los favoritos. Mathieu van der Poel, quien defendía el título y buscaba su tercera corona consecutiva, vio truncadas sus opciones debido a un pinchazo inoportuno en un tramo crítico de adoquines a 15 kilómetros de la meta. Pese a una remontada heroica, el neerlandés solo pudo cruzar la línea en cuarta posición, por detrás de un combativo Jasper Stuyven que completó el podio en tercer lugar.

Con este triunfo, Van Aert rompe una sequía de grandes victorias en clásicas y reafirma su estatus como uno de los mejores especialistas del mundo. «He esperado este momento toda mi vida», declaró un emocionado Van Aert tras cruzar la meta, mientras la afición belga celebraba el regreso de su ídolo a lo más alto del podio en la carrera más dura del calendario internacional.