Las conversaciones en Islamabad concluyen sin un acuerdo definitivo; mientras EE. UU. presenta una «propuesta final de entendimiento», la delegación iraní denuncia «exigencias irrazonables» y condiciona el avance a la protección de sus intereses nacionales.
Islamabad, Pakistán. — Tras un maratón diplomático de 14 horas, las negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán en el Hotel Serena de Islamabad han llegado a un punto crítico. El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, anunció este domingo que su delegación ha puesto sobre la mesa lo que denominó su «mejor y última oferta», un método de entendimiento que ahora queda en manos del gobierno de Teherán.
Diferencias y desconfianza: A pesar de que los equipos técnicos intercambiaron documentos especializados durante la madrugada, el Gobierno de la República Islámica informó que persisten diferencias significativas. Fuentes de la agencia iraní Tasnim señalaron que la delegación encabezada por Mohammad Bagher Ghalibaf se ha mantenido firme ante lo que califican como «exigencias irrazonables» de la parte estadounidense.
Los ejes del conflicto: La negociación se encuentra estancada en puntos que ambas naciones consideran no negociables:
- Estados Unidos: Exige límites estrictos al enriquecimiento de uranio, el cese del programa de misiles balísticos y la reapertura total y garantizada del Estrecho de Ormuz.
- Irán: Demanda garantías vinculantes de que el fin de las hostilidades sea duradero, citando el historial de «incumplimiento» de Washington en acuerdos previos.
Continuidad en suspenso: Aunque J.D. Vance sugirió que esta podría ser la ronda final, la delegación iraní aceptó una propuesta de los mediadores pakistaníes para celebrar una nueva ronda de contactos durante la jornada del domingo. La incertidumbre prevalece mientras los diplomáticos de ambos países evalúan la propuesta final de la administración Trump-Vance antes de retomar sus respectivos vuelos.






