La Defensa Civil del Líbano reportó una cifra devastadora tras la reciente incursión aérea de las fuerzas israelíes: al menos 254 personas fallecidas y 1,165 heridos. El ataque, caracterizado por una intensidad sin precedentes, consistió en más de 100 bombardeos ejecutados en un lapso de apenas diez minutos, afectando simultáneamente la capital, Beirut, el valle de Bekaa y diversas zonas del sur del Líbano.
Justificación militar y ruptura diplomática
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, sostuvo que la operación estuvo dirigida exclusivamente contra la infraestructura de Hezbolá. Sin embargo, la declaración del primer ministro Benjamin Netanyahu generó una profunda crisis diplomática al aclarar que el acuerdo de cese al fuego recientemente alcanzado solo vincula a Estados Unidos e Irán, advirtiendo que Israel mantendrá sus operaciones militares en suelo libanés.
Reacciones internacionales y riesgo de escalada
La magnitud de la ofensiva ha provocado una condena global inmediata:
- ONU: El portavoz de Antonio Guterres, Farhan Haq, condenó enérgicamente los ataques debido al alto número de víctimas civiles, calificándolos como una violación a la Resolución 1701.
- Líbano: El presidente del Parlamento, Nabih Berri, tildó los bombardeos como un «auténtico crimen de guerra» y una violación flagrante a la soberanía nacional.
- Irán: El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lanzó una advertencia directa, asegurando que responderá a los ataques si Israel no detiene de inmediato su ofensiva sobre el Líbano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores del Líbano calificó esta serie de bombardeos como una «escalada peligrosa» que ignora las normas del derecho internacional humanitario. Mientras los equipos de rescate continúan recuperando cuerpos entre los escombros, la región se asoma a un conflicto a gran escala que amenaza con invalidar los esfuerzos diplomáticos de las últimas semanas.








