Mohamad Safa, representante principal de la organización internacional Patriotic Vision (PVA) ante las Naciones Unidas, dejó su cargo denunciando que organismos internacionales se preparan para un «crimen contra la humanidad»; hace un llamado global para evitar un «invierno nuclear».
El diplomático libanés Mohamad Safa anunció su renuncia irrevocable tras denunciar la existencia de planes para el uso de armas nucleares contra Irán. Safa afirmó que su salida busca alertar al mundo sobre una catástrofe inminente y evitar ser «testigo de un crimen contra la humanidad».
Safa criticó a los sectores que promueven el conflicto, recordando que Teherán es una metrópoli de casi 10 millones de habitantes, compuesta por familias y trabajadores, y no un «desierto poco poblado». El diplomático comparó el impacto de un ataque de esta magnitud con un bombardeo sobre Washington, Londres o París, subrayando que la humanidad se enfrenta a la posibilidad real de un invierno nuclear si no se detiene la escalada bélica.
En una serie de declaraciones a través de sus redes sociales, Safa fue más allá y denunció que Estados Unidos e Israel han bombardeado «ilegal y deliberadamente» la instalación nuclear de Bushehr en cuatro ocasiones durante el último mes. Según el diplomático, estos ataques crean un riesgo de catástrofe nuclear cuyas consecuencias no se limitarían a Irán, sino que la lluvia radiactiva acabaría con la vida en los países del Consejo de Cooperación del Golfo.
Safa criticó duramente el actuar de la comunidad internacional: comparó la condena global inmediata cuando Rusia bombardeó cerca de la central de Zaporiyia en Ucrania, con la pasividad y el respaldo al supuesto «derecho de ataque preventivo» que el mundo otorga a EE. UU. e Israel al atacar Bushehr.
«Ambos actos deben ser condenados, ya que ambos violan el derecho internacional y los derechos humanos»
Con esta declaración Safa hace un llamado a la población mundial a defender el futuro. Su denuncia se produce en un momento de máxima tensión, donde la retórica de aniquilación ha escalado en los foros internacionales, poniendo en duda la capacidad de la ONU para mantener su mandato de paz y seguridad global.






