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Este Viernes Santo, 3 de abril de 2026, la alcaldía Iztapalapa reafirmó su lugar en el epicentro de la fe global. La 183° Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo no fue una edición más; fue la primera tras su histórica ratificación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, atrayendo a una multitud récord de más de 2 millones 848 mil 690 personas, de acuerdo con la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez.

Una tradición forjada en la resiliencia

Lo que comenzó en 1833 como una manda colectiva tras sobrevivir a una epidemia de cólera, hoy es un despliegue artístico y espiritual sin precedentes. Los ocho barrios originarios —San Pablo, San Lucas, San Pedro, San José, Asunción, Santa Bárbara, San Ignacio y San Miguel— unieron esfuerzos para coordinar a más de 600 actores comunitarios y 6,000 nazarenos, quienes bajo un sol implacable de hasta 29°C, recorrieron las calles empedradas de la demarcación.

Elenco de fe: Entre la academia y el barrio

Este año, el papel de Jesús de Nazaret fue interpretado por Arnulfo Eduardo Morales Galicia, médico cirujano investigador de la UNAM y vecino del barrio de San Lucas. Su preparación física le permitió cargar una cruz de pino de 90 kilogramos a lo largo de 3 kilómetros. Junto a él, jóvenes profesionistas como la abogada Erika Yasmín Morales (Virgen María) y la profesora Karina Guadalupe (María Magdalena), dieron rostro a la devoción iztapalapense.

El Juicio y el Camino al Calvario

Las actividades iniciaron al mediodía en la Macroplaza Cuitláhuac con el juicio ante Poncio Pilato. Tras la sentencia y la liberación de Barrabás, comenzó el Vía Crucis. Las tres caídas marcaron los momentos más emotivos: el encuentro con la Virgen María desató lágrimas entre los presentes, mientras que la figura de Judas Iscariote, interpretada por el veterano Antonio Cano Buendía, recorrió una ruta paralela repartiendo monedas de chocolate antes de su dramático final simbólico.

Clímax en el Cerro de la Estrella

El momento cumbre ocurrió en la cima del Cerro de la Estrella, transformado en el Gólgota. Bajo un silencio sepulcral roto únicamente por el canto del Ave María, Jesús fue crucificado junto a Dimas y Gestas. La representación culminó con el descenso del cuerpo y su traslado al Santo Sepulcro, cerrando un ciclo de fe que este año estuvo vigilado por 9,000 elementos de seguridad.

Como innovación en 2026, y en estricto cumplimiento de normativas de bienestar animal, el uso de caballos de la caballería romana fue regulado y distanciado de la multitud, garantizando una celebración segura y respetuosa tanto para los asistentes como para los ejemplares.