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En un movimiento diplomático audaz, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, extendió una propuesta de cooperación al mandatario estadounidense, Donald Trump, para combatir el crimen organizado. Durante una entrevista con Record Bahía, Lula condicionó el apoyo total de su administración a que la Casa Blanca entregue a ciudadanos brasileños que han cometido delitos en su país y se encuentran actualmente prófugos en territorio estadounidense.

Para fortalecer esta ofensiva, Lula reafirmó su intención de crear un Ministerio de Seguridad Pública. Este organismo dependerá de una reforma constitucional en el Congreso Nacional que otorgará al Ejecutivo federal mayores competencias para centralizar y expandir la lucha contra las redes transnacionales del narcotráfico. Con esta estrategia, Brasil busca no solo tecnificar su fuerza policial, sino presionar internacionalmente para evitar que naciones aliadas sirvan de refugio a la delincuencia organizada que desestabiliza la región.