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En una medida que busca transformar las cadenas de suministro globales, el presidente Donald Trump anunció este jueves la implementación de aranceles de hasta el 100% sobre productos farmacéuticos de marca importados. Simultáneamente, el mandatario emitió una proclamación para ajustar las tasas impositivas sobre el acero, el aluminio y el cobre, modificando la base de cálculo para evitar la subdeclaración de valores.

Ultimátum a las farmacéuticas: Producir en EE. UU. o pagar

La nueva política establece un sistema escalonado diseñado para incentivar la producción nacional. Las compañías farmacéuticas que no trasladen sus operaciones a territorio estadounidense enfrentarán el máximo gravamen. Sin embargo, el gobierno ofreció alternativas:

  • Arancel del 20%: Para empresas que trasladen parcialmente su producción a Estados Unidos.
  • Exención total: Para quienes relocalicen la totalidad de su fabricación en el país.
  • Arancel del 100%: Para aquellas firmas que decidan mantener su producción íntegramente en el extranjero.

Debido a acuerdos comerciales previos, los medicamentos provenientes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Suiza tendrán un tope arancelario limitado al 15%.

Plazos para el cumplimiento

El gobierno ha establecido periodos de gracia antes de que las sanciones entren en vigor:

  1. Grandes farmacéuticas: Tienen 120 días para ajustar su cadena de suministro.
  2. Pequeños productores: Contarán con 180 días para cumplir con los nuevos requisitos.

Reducción y ajuste en la tasa de metales

En una proclamación separada, Trump anunció cambios significativos en el sector siderúrgico y minero. La administración redujo a la mitad (al 25%) el tipo impositivo sobre productos derivados fabricados con acero, aluminio y cobre, eliminándolos por completo en artículos con un contenido mínimo de estos metales.

No obstante, se mantuvo vigente el arancel del 50% sobre las importaciones directas de estos materiales. La innovación clave radica en la metodología de cobro: a partir de ahora, la tasa se aplicará sobre el precio de venta en Estados Unidos y no sobre el valor declarado de importación, eliminando así la práctica de reportar costos artificialmente bajos para evadir impuestos.