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El 38 % de las especies comercializadas en mercados y restaurantes no corresponden a la etiqueta original; el pez vela, el marlín y la lobina encabezan la lista de sustituciones detectadas mediante análisis genéticos.

Un estudio de la organización internacional Oceana reveló que el fraude en la comercialización de pescados y mariscos en México alcanza el 38 %, cifra que casi duplica el promedio global del 20 % reportado por la FAO. El informe, titulado “Gato x Liebre: engaño evidente, solución pendiente”, se basa en 1,262 análisis genéticos realizados en diversas ciudades del país, confirmando que en cuatro de cada diez casos el consumidor recibe una especie distinta a la que pagó.

Entre los hallazgos más críticos, se detectó que el pez vela presenta un 100 % de sustitución, seguido por el marlín (91 %) y la lobina (89 %). Especies de alto consumo como el huachinango son reemplazadas en el 54 % de las muestras por hasta 16 organismos diferentes, incluyendo especies de aguas profundas como el pez lámpara. Asimismo, el informe denuncia que tiburones en riesgo de extinción, según la lista de la UICN, son vendidos frecuentemente bajo el nombre de marlín.

Oceana atribuye esta problemática a la carencia de una Norma Oficial Mexicana de Trazabilidad, lo que impide rastrear el producto desde su captura hasta el punto de venta. Esteban García-Peña, coordinador de la investigación, señaló que esta opacidad fomenta la competencia desleal contra pescadores legales y engaña al consumidor, quien llega a pagar precios hasta tres veces superiores al valor real del producto sustituto, como ocurre con la tilapia vendida como huachinango.