La Copa del Mundo 2026 enfrentará uno de sus mayores desafíos logísticos y políticos tras confirmarse la participación de Irán. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ratificó este que la selección asiática viajará a Estados Unidos para disputar la fase de grupos en Los Ángeles y Seattle. Esta decisión se mantiene firme a pesar de la crisis diplomática acentuada por enfrentamientos militares recientes y las amenazas de boicot lanzadas por el ministro de Deportes de la República Islámica.
El temor de un retiro voluntario cobró fuerza el pasado 11 de marzo, cuando el gobierno iraní calificó de inviable su participación en suelo estadounidense. El ministro Ahmad Donyamali denunció el asesinato de líderes iraníes y los ataques perpetrados por la coalición de Estados Unidos e Israel como obstáculos insalvables. Ante esto, Infantino aseguró que el deporte debe servir para unir y que Irán cuenta con un equipo lo suficientemente fuerte para competir al más alto nivel.

El ambiente ya se había enrarecido tras lo sucedido con el fútbol femenino en la Copa de Asia en Australia, donde seis jugadoras solicitaron asilo humanitario. El presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, cuestionó abiertamente la neutralidad de las sedes en Estados Unidos, preguntando si es «sensato» enviar a una delegación nacional a un entorno que consideran altamente politizado. Esta preocupación por posibles deserciones o protestas políticas en las sedes de la Costa Oeste marcará la agenda de seguridad de la FIFA.
A pesar de las solicitudes para trasladar sus partidos a México, la FIFA ha sido inflexible: Irán deberá cumplir con su calendario en Los Ángeles (Grupo G) y su campamento en Arizona. Infantino ha buscado suavizar las tensiones mediante el diálogo directo con el plantel, tratando de asegurar que los futbolistas se sientan protegidos y enfocados únicamente en los duelos ante Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. «No hay plan B», sentenció el directivo, cerrando la puerta a cualquier cambio de sede de último minuto.
El Mundial 2026, programado del 11 de junio al 19 de julio, se encamina así a una edición histórica donde la geopolítica compartirá reflectores con el fútbol. Mientras Irán demuestra su poderío en la cancha con goleadas como el 5-0 ante Costa Rica, las oficinas de la FIFA en Zúrich trabajan a marchas forzadas para garantizar que el torneo más grande de la historia no se vea empañado por el conflicto en Medio Oriente. El «Plan A» de Infantino será puesto a prueba desde el primer minuto en Los Ángeles.






