El presidente de EE. UU. califica a la nación antillana como un «desastre en decadencia» y reafirma la orden de aranceles contra países que le vendan petróleo; Díaz-Canel responde tildando de «fascista» la política de Washington.
En una jornada marcada por la agresividad diplomática, el presidente Donald Trump reafirmó este domingo 29 de marzo que Cuba se encuentra en la mira de su administración. Durante sus declaraciones, el mandatario estadounidense aseguró que la isla será «la siguiente» en colapsar, describiéndola como una nación en decadencia que ha perdido su principal sostén energético tras la crisis en Venezuela.
Esta nueva ofensiva retórica se respalda en la orden ejecutiva de «Emergencia Nacional» firmada el pasado 29 de enero, la cual etiqueta a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad de EE. UU. Washington acusa al gobierno de La Habana de albergar grupos como Hamás y Hezbolá, además de permitir presencia militar de Rusia y China en el Caribe. Bajo este argumento, Trump mantiene la amenaza de represalias arancelarias contra cualquier país que intente suministrar recursos energéticos a la isla.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó con dureza, denunciando que estas medidas evidencian la naturaleza «criminal y genocida» de la actual administración estadounidense. A pesar de la hostilidad, Trump admitió que existen «contactos» con el gobierno cubano para un posible acuerdo, aunque la presión económica sugiere que Washington busca forzar una rendición mediante el aislamiento total en el Estrecho de la Florida.






