El Primer Ministro de Israel justifica la incursión terrestre para «eliminar definitivamente» la amenaza de Hezbolá; el Ministerio de Salud libanés reporta ya 1,189 muertos y más de 3,400 heridos.
En una declaración emitida este domingo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó que ha dado instrucciones precisas a sus comandantes para ampliar la denominada «franja de seguridad» en el sur del Líbano. Según el mandatario, la medida busca frustrar cualquier intento de infiltración y alejar el alcance de los misiles de Hezbolá, organización que, admitió, aún conserva capacidad de fuego contra territorio israelí.
Esta expansión ocurre en un contexto de extrema tensión tras el ataque del sábado en la región de Jezzine, donde tres periodistas libaneses perdieron la vida al ser impactado su vehículo por las fuerzas israelíes. Lejos de lamentar el suceso, el Ejército de Israel expresó «satisfacción» por la muerte del corresponsal Ali Shuaib, a quien acusaron —sin presentar pruebas públicas— de ser un agente de inteligencia de la Fuerza Radwan que utilizaba su chaleco de prensa como «tapadera».
Las cifras de la tragedia humana continúan en ascenso. El Ministerio de Salud Pública del Líbano informó que la cifra de fallecidos ha llegado a 1,189 personas, la mayoría civiles, mientras que los heridos superan los 3,400. La incursión israelí, que se desarrolla de forma paralela a la ofensiva de EE. UU. contra Irán, amenaza con anexar de facto casi el 10% del territorio libanés bajo el argumento de crear una zona de amortiguamiento.






