Sarah Mullally fue entronizada este miércoles como la primera mujer Arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la líder espiritual de 85 millones de anglicanos en todo el mundo. La ceremonia, realizada en la emblemática Catedral de Canterbury, contó con la presencia de los príncipes de Gales, William y Kate, así como del primer ministro británico, Keir Starmer.
Mullally, de 63 años y exenfermera de profesión, asumió el cargo en un evento que mezcló la tradición antigua con simbolismos globales, incluyendo la participación de un coro africano. En su primer sermón, la Arzobispa pidió por la paz mundial en regiones en conflicto como Ucrania, Sudán y Medio Oriente. Además, reconoció los fallos del pasado de la Iglesia en materia de protección y seguridad, comprometiéndose a trabajar con justicia y compasión. Su llegada a este cargo, más antiguo que la propia Corona, marca un hito histórico para la comunidad religiosa global.






