La Selección de Portugal ya se encuentra en suelo mexicano preparando el choque contra el Tricolor, y lo ha hecho con Paulinho como su principal embajador. El ariete escarlata, que ha dominado las tablas de goleo en la Liga MX, se unió a la expedición lusitana en la Riviera Maya, evitando así el desgaste de los viajes internacionales de último minuto. Su presencia en la concentración ha inyectado un ánimo festivo al equipo de Roberto Martínez, que busca en este campamento de Playa del Carmen la base física para encarar la altitud del Estadio Azteca.
El recibimiento de Paulinho fue digno de una estrella de talla mundial, con cada miembro del plantel deteniéndose para saludar al goleador. Destacó especialmente el vínculo con Mateus Fernandes, quien ha manifestado públicamente su gratitud hacia el delantero por ser su mentor en el Sporting de Lisboa. Este tipo de relaciones internas fortalecen a una Portugal que, aunque no contará con Cristiano Ronaldo para este compromiso, presume una delantera de miedo con el «9» del Toluca como una opción de peso para el once inicial.
La sonrisa de Bruno Fernandes al abrazar a Paulinho se convirtió en la imagen del día, simbolizando la apertura del equipo hacia el atacante que hace vida en México. Como capitán del equipo para este encuentro, Bruno lideró un recibimiento que borra cualquier duda sobre la jerarquía de Paulinho dentro del grupo. A sus 33 años, el delantero se siente «como en casa», aportando su conocimiento del entorno local para ayudar a sus compañeros a no padecer las afectaciones climáticas y geográficas de la zona central del país.
En lo deportivo, los números de Paulinho con Portugal invitan al optimismo. Aunque solo ha sido titular en una ocasión donde marcó dos goles ante Andorra, su experiencia compartiendo cancha con astros en la UEFA Nations League le otorga una madurez invaluable. Esta convocatoria es un premio a su constancia en el fútbol mexicano, donde se ha convertido en el referente ofensivo del Toluca y en un nombre respetado por toda la liga, demostrando que el nivel competitivo en México es seguido de cerca por los seleccionadores europeos.
El amistoso del próximo sábado 28 de marzo será una vitrina inmejorable para Paulinho. Enfrentar a México en el Estadio Azteca vistiendo los colores de su patria es el escenario soñado para cerrar una etapa de éxitos. Mientras el equipo luso disfruta del sol del Caribe antes de subir a la Ciudad de México, el delantero mexiquense se prepara para escribir un nuevo capítulo en su historia con la selección, con la mira puesta en perforar la red ante la afición que lo ve marcar cada fin de semana en el Nemesio Diez.






