La travesía europea de César «Chino» Huerta ha tomado un tinte trágico en los últimos meses debido a una pubalgia que se ha vuelto incontrolable. El atacante mexicano, que buscaba consolidarse como una de las sorpresas de la Selección Mexicana para el 2026, tuvo que ser operado por segunda ocasión tras recaer en sus ejercicios de rehabilitación en Bélgica. Esta noticia ha caído como un balde de agua fría en el entorno del conjunto nacional, pues el «Chino» era uno de los futbolistas que el «Vasco» Aguirre seguía de cerca para fortalecer la profundidad del plantel.
Desde que Huerta pisó por última vez una cancha profesional el 28 de octubre con el Anderlecht, su carrera ha entrado en una pausa forzada de casi cinco meses. Tras no ser convocado en la Fecha FIFA de noviembre para someterse a su primera intervención, el optimismo rodeaba su recuperación. No obstante, el dolor regresó este mes de marzo durante la fase de fortalecimiento, obligando a los médicos belgas a realizar una limpieza quirúrgica adicional para evitar daños permanentes. Este nuevo revés lo deja sin margen de maniobra para demostrar su valía antes del corte final.

El reporte médico indica que el «Chino» podría estar tocando balón nuevamente en mayo, pero llegar a la Copa del Mundo requiere de una forma física y futbolística que solo se obtiene con meses de competencia. Javier Aguirre ha sido claro en que solo llevará a jugadores que estén en plenitud, y la situación de Huerta es la opuesta. Sin minutos en el fútbol belga durante la mitad de la temporada, sus créditos ante el estratega nacional se han agotado, dejando el camino libre para otros extremos que han mantenido la regularidad en la Liga MX y en el extranjero.
La recuperación de jugadores como Alexis Vega y el buen paso de los delanteros estelares como Julián Quiñones y Raúl Jiménez terminan por sentenciar el destino del exuniversitario. El fútbol de alta intensidad que propone Aguirre no permite concesiones para futbolistas que vienen de procesos quirúrgicos dobles en la zona del pubis. Por ello, las posibilidades de ver a Huerta en la inauguración del Mundial en el Estadio Azteca son, a día de hoy, nulas, centrando su futuro inmediato en una rehabilitación exitosa lejos de los reflectores de la Selección.
Esta baja se suma a la lista de «caídos» por lesión que siempre aparecen en la recta final de los mundiales. Para César Huerta, el 2026 quedará como el año de la gran oportunidad perdida debido a la pubalgia, una de las lesiones más temidas en el fútbol por su dificultad de erradicación total. Mientras el Tricolor se prepara para sus últimos compromisos amistosos, el «Chino» tendrá que ver la justa mundialista desde casa, enfocándose en sanar completamente para volver a ser ese jugador explosivo que cautivó a la afición mexicana hace apenas un año.






