Familias de los ocho barrios trabajan jornadas de 12 horas en la escenografía para recibir a más de 2 millones de visitantes; se espera que la derrama económica en la CDMX supere los 24 mil millones de pesos este 2026.
A pocos días de que inicie la Semana Santa, el corazón de Iztapalapa late con intensidad. Tras bambalinas, familias de los ocho barrios tradicionales dedican horas de trabajo artesanal para dar vida a los escenarios de la 183ª Representación de la Pasión de Cristo, una tradición que este año brilla con especial orgullo tras su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.




Desde hace cuatro meses, la comisión de escenografía, integrada por asociados y voluntarios como Roberto Guillén y Vicente Serrano, trabaja en la elaboración de columnas romanas, arcos y leones de fibra de vidrio y unicel. Actualmente, los preparativos se encuentran en la fase 8 de 10, con jornadas que se extienden hasta por 12 horas para montar las estructuras en la explanada del Jardín Cuitláhuac.
Impacto Económico y Turístico La proyección de este evento alcanza ya a 60 países, lo que augura un aumento significativo en el turismo internacional. Sandro Alberto Alvarado, tesorero del comité organizador, recordó que el año pasado la celebración reunió a 2.3 millones de asistentes, dejando una derrama superior a los 260 millones de pesos solo en la demarcación, cifra que se espera batir en este 2026.
A nivel Ciudad de México, la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) estima que el periodo vacacional generará una derrama total de 24,551 millones de pesos, beneficiando principalmente a restaurantes y al comercio minorista de pescados y mariscos.






