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La FIFA ha decidido pasar de las recomendaciones a las obligaciones legales para fomentar la presencia femenina en la dirección técnica. Tras una reunión del Consejo este jueves, se oficializó que ninguna selección podrá competir en torneos oficiales de la FIFA sin mujeres en su staff técnico. El objetivo es claro: aumentar drásticamente el número de entrenadoras en los niveles más altos del fútbol, asegurando que las jugadoras cuenten con referentes femeninos no solo en el campo, sino también en la dirección táctica y estratégica.

Este cambio reglamentario tendrá su primera prueba de fuego en los mundiales juveniles de este año, pero el foco internacional está puesto en la Copa Mundial de Brasil 2027. La nueva normativa exige que cada equipo cuente con un mínimo de dos mujeres en el cuerpo técnico, eliminando la posibilidad de delegaciones compuestas exclusivamente por hombres. Esta medida es descrita por la FIFA como una «inversión necesaria» para acelerar un cambio que, de forma orgánica, ha avanzado con demasiada lentitud durante las últimas décadas.

Los datos respaldan la drástica intervención del organismo rector. Una encuesta realizada en 2023 reveló que apenas el 5% de los entrenadores titulados en las federaciones asociadas son mujeres, incluyendo tanto el fútbol masculino como el femenino. Si bien en las ligas profesionales femeninas la cifra sube al 22%, la disparidad sigue siendo notable. Al imponer estas cuotas, la FIFA pretende obligar a las federaciones nacionales a utilizar los programas de desarrollo y becas disponibles para certificar a más mujeres con licencias de élite.

Jill Ellis, figura clave en la implementación de esta política, destacó que la visibilidad es fundamental para inspirar a nuevas entrenadoras. El ejemplo de Sarina Wiegman en 2023, quien fue la única mujer en llegar a las fases finales del Mundial de Australia y Nueva Zelanda, sirve como recordatorio del talento existente pero también de la soledad que enfrentan las mujeres en la élite. La FIFA busca que casos como el de Wiegman dejen de ser la excepción para convertirse en la norma mediante la creación de oportunidades obligatorias en todos los niveles.

Con la entrada en vigor de estas normas, se espera un efecto dominó en las federaciones nacionales, que ahora deberán priorizar la formación de cuadros técnicos femeninos para no quedar fuera de las competiciones internacionales. Esta estrategia a largo plazo garantiza que el liderazgo técnico evolucione a la par del crecimiento exponencial de la audiencia y el patrocinio en el fútbol femenino. La FIFA reafirma así su compromiso de que el fútbol sea un espacio de igualdad de oportunidades, transformando los banquillos en espejos de la diversidad que se vive en las gradas.