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Las Vegas Motor Speedway fue testigo de una de las remontadas más metódicas y espectaculares en la carrera de Denny Hamlin. A pesar de enfrentar una penalización temprana por exceso de velocidad en los pits que lo relegó al fondo del pelotón, el piloto del Toyota #11 de Joe Gibbs Racing logró cruzar la meta en primer lugar para adjudicarse la Pennzoil 400. Esta victoria no solo es la primera de su temporada 2026, sino que marca un dominio absoluto en esta pista tras su triunfo previo en los playoffs de octubre pasado.

El camino hacia el triunfo comenzó cuesta arriba en la vuelta 84, cuando un error en la calle de pits durante el descanso entre etapas amenazó con arruinar su tarde. Reiniciando desde la posición 21, Hamlin no entró en pánico; en lugar de eso, ejecutó una avanzada estratégica que lo llevó a terminar la segunda etapa ya dentro de los cinco mejores. Esta capacidad de recuperación es la que define a los veteranos de élite, permitiéndole posicionarse para el duelo final contra los favoritos de la jornada.

El último tercio de la carrera fue una exhibición de control y potencia. Tras el reinicio definitivo en la vuelta 219, Hamlin logró superar a su compañero de equipo Christopher Bell, quien había dominado la primera etapa desde la pole position. Una vez en el liderato, Denny tuvo que usar toda su experiencia para resistir los embates de Chase Elliott, quien con su Chevrolet #9 se mantuvo a la caza del puntero hasta la bandera a cuadros, cerrando un podio de altísimo nivel.

Con este resultado, Hamlin alcanza la impresionante cifra de 61 victorias en la NASCAR Cup Series, un hito que lo sitúa oficialmente en el décimo lugar histórico de la categoría. Este triunfo no solo valida su vigencia a los 45 años, sino que lo consolida como un contendiente serio para el campeonato, demostrando que su equipo ha encontrado el balance perfecto en las pistas de tipo «intermediate» que dominan el calendario de la Copa.

La Pennzoil 400 cerró con un top 5 dominado por las dos organizaciones más fuertes del momento: Joe Gibbs Racing y Hendrick Motorsports. Mientras William Byron y Ty Gibbs aseguraban puestos de honor, todas las miradas se centraron en Hamlin celebrando frente a la afición nevadense. Esta victoria es un mensaje claro para el resto del garaje: el conductor del #11 sigue siendo el maestro de la estrategia y la gestión de carrera bajo presión.