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Said Cisneros sigue rompiendo barreras en su primera temporada completa con el filial del Soudal Quick-Step. Su reciente participación en el Tour de Antalya (2.2) fue una prueba clara de su nivel internacional, logrando el subcampeonato de la general y el título de mejor escalador. Perder solo 22 segundos ante el líder tras una semana de alta intensidad refleja una solidez tremenda tanto en los ascensos como en la gestión de carrera, factores que los directores deportivos del equipo belga valoran por encima de los resultados individuales.

El desempeño del mexicano en la Etapa Reina fue la pieza central de su estrategia. Al mantenerse cerca de Henrique Bravo, no solo protegió los intereses del equipo, sino que validó su propia capacidad de resistencia en puertos de gran longitud. Esta simbiosis entre el mexicano y el brasileño ha convertido al Soudal Devo en el equipo a vencer dentro de la categoría, demostrando que el talento latinoamericano tiene un lugar privilegiado en la formación de jóvenes talentos que aspiran a las grandes vueltas europeas.

La obtención del maillot de la montaña no fue obra de la suerte, sino de una presencia constante en los cortes delanteros del pelotón. Cisneros ha demostrado tener un «punch» explosivo que le permite ganar los premios de montaña con relativa solvencia, una característica vital para las carreras de un día en Europa. Esta combatividad es lo que le ha permitido sumar puntos consistentes y portar con orgullo la camiseta roja, convirtiéndose en un referente visual para la afición mexicana que sigue sus pasos a través de plataformas digitales.

El inicio de año para Said ha sido vertiginoso, sumando kilómetros de calidad desde su debut en el Tour de Ruanda. Aquella experiencia en África fue fundamental para ganar ritmo de competencia y confianza en terrenos de gran exigencia física. Ahora, con el podio en Turquía bajo el brazo, el ciclista de Ensenada se prepara para enfrentar las clásicas europeas, donde el pavé y el viento de Bélgica le ofrecerán un nuevo tipo de aprendizaje antes de los compromisos internacionales de final de temporada.

Mirando hacia septiembre, el Campeonato Mundial en Montreal aparece como la cita marcada en rojo en el calendario de Cisneros. Tras haber sido el mejor latinoamericano junior en ediciones pasadas, la expectativa por verlo competir en la categoría Sub-23 es altísima. Su proyección indica que, de mantener este nivel de consistencia, el ascenso al primer equipo de Quick-Step podría ser una posibilidad real en el corto plazo, consolidando así el sueño de ver a un escalador mexicano en las cumbres más famosas del ciclismo mundial.