La 98.ª edición de los Premios Óscar consagró la maestría visual de Guillermo del Toro. Su esperada adaptación de Frankenstein, producida por Netflix, se llevó tres estatuillas doradas en categorías clave: Mejor Diseño de Producción, Mejor Diseño de Vestuario, y Mejor Maquillaje y Peluquería.
Un triunfo del cine artesanal
A pesar de contar con 9 nominaciones, el éxito de la cinta radicó en su rechazo total al CGI (efectos digitales). Del Toro optó por sets físicos y prótesis reales para crear una atmósfera orgánica y tangible. Kate Hawley recibió el premio a Vestuario, mientras que Tamara Deverell y Shane Vieau fueron galardonados por el Diseño de Producción, destacando por sus escenarios llenos de simbolismos sobre la vida y la muerte.
El reto de Jacob Elordi
Uno de los puntos más comentados fue la actuación de Jacob Elordi como la Criatura. El actor usó más de 40 piezas de prótesis diarias y estudió danza japonesa para lograr movimientos únicos. Basada en las ilustraciones de Bernie Wrightson, esta versión de Frankenstein prioriza el drama humano sobre el terror, consolidándose como una de las obras visualmente más impactantes del cine actual.






