El Club León se ha quedado sin timonel en una noche amarga para la institución esmeralda. Este sábado 14 de marzo de 2026, tras sufrir una dolorosa derrota de 0-3 ante los Xolos de Tijuana, Ignacio Ambriz anunció de manera oficial su renuncia irrevocable como director técnico de «La Fiera». El estratega, fiel a su estilo directo y honesto, decidió dar un paso al costado al considerar que su permanencia en el club estaba afectando el rendimiento del equipo más de lo que podía ayudar a sanarlo.
La conferencia de prensa en el Estadio León fue breve y cargada de tensión emocional. «Nacho» se presentó ante los medios con una postura firme, aclarando de antemano que no aceptaría preguntas y que su única intención era comunicar su dimisión personal. Con la voz pausada, pronunció la frase que marcó su despedida: «Hago más mal quedándome». Esta confesión de autocrítica profunda resonó en el Bajío como el cierre de un ciclo que, lamentablemente, nunca logró encontrar la brújula en esta segunda oportunidad.
El balance de su gestión en esta etapa fue breve y accidentado, sumando apenas 11 jornadas en el actual Clausura 2026. Ambriz había asumido el cargo en septiembre de 2025 tras la salida de Eduardo Berizzo, con la esperanza de emular los años de gloria que le dieron un título a la institución. Sin embargo, la irregularidad en los resultados y la falta de una identidad de juego clara terminaron por desgastar la relación entre el cuerpo técnico y el plantel, culminando en la debacle ante el equipo fronterizo.
Antes de retirarse, Ambriz dedicó unas palabras de arrepentimiento a los seguidores del club, ofreciendo una disculpa pública a la afición por no haber estado a la altura de las expectativas. El técnico reconoció que el cariño que le tiene a la institución le obligaba a ser responsable y no prolongar una situación que parecía no tener retorno. La afición, aunque dolida por el marcador, recibió el gesto de Nacho con el respeto que se le tiene a un hombre que anteriormente los llevó a lo más alto del fútbol mexicano.
Con la salida de Ambriz, la directiva del León se enfrenta al reto urgente de encontrar un sustituto que pueda rescatar lo que queda del torneo. Mientras tanto, el vestuario queda con la tarea de asimilar la partida de un técnico que prefirió sacrificar su puesto antes que dañar el futuro inmediato del club. La noche del 14 de marzo quedará marcada como el fin de la era Ambriz 2.0, una etapa que, a diferencia de la primera, estuvo definida por la realidad de los resultados y la dignidad de una renuncia a tiempo.






