En una reciente entrevista que ha sacudido los cimientos del boxeo, Mike Tyson analizó el legado de Oleksandr Usyk frente al espejo de su propia era. Tyson fue enfático al declarar que Usyk es, sin ninguna duda, el mejor peso pesado que el mundo ha visto en esta generación de 2026. Sin embargo, su análisis no estuvo exento de matices, señalando que el estilo del ucraniano representa una evolución del boxeo que se aleja de la brutalidad pura que definía a los pesos pesados de finales del siglo XX.
Para Tyson, la técnica de Usyk es tan pulida que roza la perfección, pero advirtió que en los años 90 ese mismo estilo habría tenido dificultades para conectar con una audiencia que buscaba la guerra total. Mientras que hoy se celebra el ajedrez físico que propone el indiscutido, en la era de Mike, el público exigía intercambios feroces. El contraste es evidente: Usyk gana con el cerebro y la movilidad, mientras que la generación de Tyson ganaba con el corazón y el poder de puños, defendiendo sus títulos con una frecuencia que hoy parece imposible.

El término «Other level» (traducido erróneamente en algunos medios como «Oreo nivel») fue el que Tyson utilizó para describir la brecha de talento que percibe entre Usyk y sus contemporáneos. Mike insistió en que no hay nadie que pueda igualar la lectura de combate del ucraniano en este momento. Esta superioridad técnica es lo que le ha permitido a Usyk «limpiar» la división, superando obstáculos físicos contra oponentes mucho más grandes y pesados gracias a una agilidad que Tyson califica de extraordinaria.
A pesar de su admiración técnica por Usyk, Tyson no ocultó que su corazón sigue perteneciendo a los estilos más tradicionales y a sus afectos personales. Su apoyo público a Tyson Fury en el pasado fue un acto de lealtad al nombre que comparten, pero en su análisis técnico de 2026, reconoce que la realidad ha superado a la preferencia. Tyson ve en Usyk a un campeón que ha sabido adaptarse a las reglas de su tiempo, logrando lo que muy pocos: ser indiscutible en dos categorías de peso diferentes.
La reflexión final de Tyson deja una pregunta abierta sobre el futuro del boxeo de los pesos pesados. Al elogiar a Usyk, también lamenta la pérdida de esa mentalidad de combate constante que caracterizó a su propia carrera. No obstante, «Iron Mike» concluye que no se puede negar la grandeza cuando se tiene enfrente a alguien que ha derrotado a todos los retadores posibles. Usyk es el rey de esta era, y Tyson, el monarca de la anterior, le ha otorgado su bendición como el mejor del planeta hoy en día.






