Este sábado, una de las leyendas más grandes en activo, Stephen Curry, celebra su cumpleaños número 38. El «Chef», nacido en Akron, Ohio (curiosamente la misma ciudad natal de LeBron James) en 1988, llega a esta edad consolidado no solo como el mejor tirador de todos los tiempos, sino como el jugador que cambió para siempre la narrativa y la geometría del juego en la NBA.
A sus 38 años, el legado de Curry con los Golden State Warriors es sencillamente inalcanzable. Con cuatro anillos de campeón (2015, 2017, 2018, 2022) y dos premios MVP de la temporada regular, destaca especialmente su éxito de 2016, cuando se convirtió en el único jugador en la historia en ser elegido Jugador Más Valioso de forma unánime. Además, tras años de persecución, ya ostenta con una ventaja cómoda el récord de máximo anotador de triples en la historia de la liga, superando la mítica cifra de Ray Allen.
Las estadísticas que respaldan su carrera son el reflejo de una eficiencia nunca antes vista. Curry es miembro del selecto club del 50-40-90, un logro de precisión que alcanzó en la temporada 2015-16. Sus promedios de carrera, que rondan los 24.7 puntos y 6.7 asistencias, palidecen ante el impacto visual y táctico que genera cada vez que cruza la media cancha; su rango de tiro ha obligado a las defensas de toda la liga a reestructurarse por completo durante más de una década.
Es un 14 de marzo donde la veteranía de leyendas como Curry y la irrupción de nuevas figuras globales comparten el centro del escenario deportivo.
Incluso en la recta final de su carrera, Curry sigue siendo el corazón de los Warriors y un referente de profesionalismo. A pesar de los años, su capacidad para encender el Chase Center con una racha de triples imposibles se mantiene intacta. La NBA celebra hoy a un icono que, con una sonrisa y un tiro de larga distancia, demostró que se podía dominar el baloncesto mundial sin necesidad de ser el más alto o el más fuerte, sino simplemente el más preciso.






