Dos jóvenes pandilleros, Andrew Núñez (16) y Johncarlo Quintero (17), fueron condenados a 25 años de prisión federal tras actuar como sicarios para el Cártel de Sinaloa. Los adolescentes, miembros de la pandilla Westside Wilmas, intentaron asesinar a un objetivo en Chula Vista en 2024 a cambio de 50,000 dólares cada uno. Durante los ataques, un cómplice murió tras la respuesta armada de la víctima en defensa propia.
Documentos judiciales revelaron que el cártel reclutó a los menores intencionalmente para explotar un vacío legal en California (Ley SB 1391), que dificulta juzgar a jóvenes de 15 años como adultos. Sin embargo, el FBI y la fiscalía federal intervinieron para asegurar una sentencia ejemplar.
El juez Todd W. Robinson advirtió que no se otorgarán «pases» a organizaciones criminales que busquen utilizar a menores para ejecutar actos violentos, reafirmando el compromiso de desmantelar estas redes de explotación.






