La edición 41 del Maratón de Los Ángeles consolidó una nueva tendencia en el atletismo de fondo de Estados Unidos: el resurgimiento de sus corredores en casa. Nathan Martin emuló la hazaña lograda por Matt Richtman en 2025, asegurando que el trofeo masculino se quede en suelo norteamericano por segundo año consecutivo, algo que no ocurría desde mediados de los años 90. Martin registró 2:11:18, superando en un cierre de milésimas al keniano Michael Kamau y dejando en tercer puesto a Enyew Nigat (2:14:23).
El rendimiento de Martin es notable por su consistencia táctica. A pesar de que el termómetro subía rápidamente hacia los 27°C, el corredor de Michigan supo administrar sus energías para el ataque final. Esta victoria refuerza su estatus como uno de los maratonistas más rápidos del país, manteniendo vivo el impulso que inició con su récord de 2:10:45 el año anterior. Su triunfo es una bofetada a la tradición de dominio absoluto de los corredores africanos en las calles de Los Ángeles.
Por el contrario, la rama femenina fue un recital de experiencia y maestría por parte de Priscah Cherono. La keniana de 45 años, quien ha hecho de Colorado Springs su base de entrenamiento, utilizó su fondo físico para distanciarse de sus perseguidoras. Con un registro de 2:25:20, Cherono no solo ganó la carrera, sino que defendió el honor del atletismo keniano tras la caída de Kamau en la rama varonil, superando a rivales mucho más jóvenes como Kellyn Taylor y Antonina Kwambai.
Un factor determinante en los resultados fue la gestión de la hidratación, un error que le costó caro a Michael Kamau. El keniano, al intentar ganar peso o ligereza omitiendo los líquidos, sufrió un colapso total que lo llevó a salir de la zona de meta en camilla. Este incidente subraya la importancia de la preparación científica en maratones donde el clima juega un papel protagonista, especialmente en un recorrido que atraviesa desde el Dodger Stadium hasta Century City bajo sol directo.
Finalmente, la decisión de los organizadores de permitir un «corte» de medalla a los 29 kilómetros generó debate en la comunidad runner. Sin embargo, ante la previsión de un clima extremo, la prioridad fue la seguridad de los participantes amateurs. El evento concluyó con una nota de alivio médico para Kamau y de júbilo para Nathan Martin, quien ahora regresa a sus labores como profesor en Jackson, Michigan, ostentando el título de campeón de una de las carreras más emblemáticas del mundo.






