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Raúl Rosas Jr. ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad dentro de la división de peso gallo de la UFC. En la cartelera del UFC 326 celebrada en la T-Mobile Arena, el peleador mexicano de apenas 21 años dio una cátedra de lucha y control sobre el octágono. Al enfrentarse al veterano Rob Font, Rosas Jr. demostró una madurez táctica impropia de su edad, llevándose una victoria por decisión unánime que redefine su trayectoria profesional.

El dominio en el piso fue la clave absoluta del enfrentamiento, donde Rosas Jr. impuso su voluntad logrando la impresionante cifra de 16 derribos sobre Font. El veterano, conocido por su peligroso golpeo, nunca encontró respuesta ante las transiciones y la presión constante del mexicano. Esta asfixiante estrategia anuló por completo la ofensiva de su rival, manteniendo la pelea en el terreno donde «El Niño Problema» es prácticamente imbatible.

La superioridad técnica quedó plasmada en las tarjetas de los jueces, quienes entregaron puntuaciones idénticas de 30-27. Este resultado refleja un control absoluto en los tres asaltos, donde no hubo espacio para la duda sobre quién dictaba el ritmo del combate. Con este desempeño, Rosas Jr. alcanza un récord profesional de 12-1 (6-1 dentro de la UFC) y suma su quinta victoria consecutiva, consolidándose como uno de los peleadores más activos y exitosos de la actualidad.

Derrotar a un oponente que se encontraba firmemente establecido en el Top 15 del ranking mundial tiene consecuencias inmediatas. Se espera que Rosas Jr. debute oficialmente en los rankings de la división esta próxima semana, convirtiéndose en uno de los clasificados más jóvenes en la historia de las 135 libras. Este ascenso valida el proceso que la empresa ha llevado con él desde su debut en el Dana White’s Contender Series, demostrando que está listo para los nombres grandes.

A pesar de la magnitud del triunfo, Rosas Jr. mostró su faceta más competitiva al expresar cierto descontento por no haber conseguido la finalización antes de la campana. Sin embargo, reafirmó que su meta principal sigue intacta: convertirse en el campeón más joven en la historia de la UFC. Con la confianza por las nubes, lanzó un reto directo a cualquier peleador dentro del Top 10, dejando claro que su siguiente aparición será contra la crema y nata de la división.